miércoles, 30 de marzo de 2011

Bazerman: La escritura de la organización social y la situación alfabetizada de la cognición (...) (2008)

Bazerman, C. (2008) La escritura de la organización social y la situación alfabetizada de la cognición: extendiendo las implicaciones sociales de la escritura de Jack goody. Signos, 355-380.

Lo más importante de este texto es cómo trabaja la teoría de la alfabetización y los géneros. A diferencia de los vistos anteriormente (Blanche-Benveniste y Olson) no se basa solo en una crítica a lo considerado tradicionalmente como teoría, sino que propone una formación de esquemas claros que sintonizan con lo que se plantea.
Se retoma lo que se planteó en Olson muy rápidamente sobre la diferencia de los modos de leer y la lectura, haciendo hincapié en cómo se leen los textos más que en objeto en sí. Es decir, los textos están situados, y el receptor de este texto es el encargado, con su rol protagónico, de situar dicho texto en un circuito referencial, es decir, en un contexto. Se hace un vuelco desde lo objetivo a lo subjetivo, al desvarío de la lectura y de la apreciación de un texto, al darle importancia a quién lo recibe.

Bajo este punto de vista, y situando al receptor en una sociedad, la alfabetización pasa a ser una base fundamental que se describe desde la práctica social, y determina así un contexto, un desarrollo individual y una comunidad. Es decir, lo escrito ya no pasa a ser solo un medio gráfico sino que se utiliza como herramienta de factor social que predispone prácticas y ayuda a la comunicación de esta comunidad.

Así mismo, la sociedad se enmarca y enmarca a su vez a la alfabetización, creando una realidad a forma de correlato comunicativo con sus propios códigos y maneras de relacionarse, siendo, así, la alfabetización como un sustrato de identidad superior. Este proceso de engranaje propio de la sociedad y dicha alfabetización establece sus propios modos de leer (que ya se explicó su importancia), su propia metamorfosis de textos pasados, su propio tipo de educación y distintas prácticas sociales que dependen de la realidad en la que se enmarcan.

Los géneros textuales llaman a esta creación de "identidad" de manera que responden a las prácticas que una sociedad emplea. Son facilitadores de la comunicación, la difusión de los mismos y su propio uso a través de la escritura. Los géneros se articulan, entonces, como un servicio a la comunidad, en el cual se transmiten informaciones relevantes para la comunicación, como se dijo anteriormente. Son una suerte de puente entre la sociedad y sus prácticas, ayudando a un intercambio (in)formativo, acercando a las partes de esta sociedad y creando códigos de conducta.

Olson: Desmitologización de la cultura escrita (1998)

Olson. D. (1998). Desmitologización de la cultura escrita. En El mundo sobre el papel (pp. 21-39).
Barcelona: Gedisa.

Olson plantea como hecho el que toda la sociedad funcione en base a la escritura como intermediario en los acontecimientos significativos. Por esto, plantea que "entre nuestras habilidades más valoradas se encuentra nuestra capacidad para utilizar textos escritos, es decir, nuestra cultura escrita" (p.21).
A través del texto plantea cómo se relaciona la escritura con la alfabetización y el desarrollo social, cómo es que se le valoriza de una forma tal que se hace un antes y un después tanto en el mundo clásico como en el actual: si eres letrado o si es que sabes escribir vas a salir de la pobreza y del desempleo con creces. Se plantea, así, a la escritura como un medio, o quizás un símbolo, de superioridad.
Pero luego, en la página 22, esboza: "En las últimas dos décadas, esta posición ha comenzado a desintegrarse. Las culturas menos letradas han visto el valor que las culturas occidentales acuerdan a la cultura escrita una forma de arrogancia (Pattanayak, 1991), y los investigadores occidentales han considerado que la retórica de la cultura escrita excede en mucho la validez de sus pretensiones".

El principal objetivo de Olson es, como dice en la página 23, "sentar las bases para una nueva comprensión de lo que fue crear y hoy es vivir 'un mundo sobre el papel'".

Enumera seis creencias que deben desmitificarse con sus respectivas objeciones.
La primera de ellas es lo que aparece, según Olson, explícitamente en Saussure y Bloomfield de que la escritura es la transcripción del habla, por el hecho de que todo lo dicho puede escribirse y todo lo que se puede escribir se puede también decir. Pero esta noción deja afuera toda la fuerza ilocutiva y paralingüística que un enunciado pueda tener, tal como Blanche-Benveniste plantea en su texto.
Luego, la superioridad de la escritura respecto del habla, debido a la precisión de la escritura versus el desorden del habla. Lo desmiente diciendo que la escritura es la representación del habla, por lo que de superior, nada. Además, pese a que un pueblo carezca de escritura no significa que no tenga gramática y léxico que permita comunicar significados. De esta forma, "el discruso oral precede y rodea la preparación, interpretación y análisis del discurso escrito" (p.28), por lo que son dos planos independientes.
En tercer lugar, está la superioridad del alfabeto escrito, que luego se dedica a desenaltecer planteando que la escritura griega fue solo la adaptación de un silabario.
En cuarto lugar, está la escritura como órgano de proceso social, y ello su relación con el desarrollo y la civilización. Pero luego se plantea que a la vez que libera, esclaviza y funciona como herramienta para controlar a las masas a través de normas y disciplina.
Como quinto, está la cultura escrita como instrumento de desarrollo cultural y científico versus la oralidad y los mitos. Pero se comprueba más tarde que la escritura, en Grecia, no tenía la predominancia que quieren hacer creer, ya que primaba el diálogo y la oralidad, por lo que es una noción equivocada.
En último lugar, está la cultura escrita como un instrumento de desarrollo cognitivo, del mismo modo en que lo era del desarrollo cultural. Se niega por el hecho de que los medios de comunicación son distintos que el conocimiento que se comunica, y además es el habla la que enseña más que la escritura. Nace también el término de los alfabetos funcionales: depende del contexto su funcionalidad.

Olson plantea que el principal problema es que no se ha ligado la escritura al pensamiento y a los procesos sociales, y solo se simplifica a su oposición con el habla y su aparente "superioridad": "Mi objetivo es mostrar cómo nuestra comprensión del mundo, es decir, nuestra ciencia, y nuestra comprensión de nosotros mismo, es decir, nuestra psicología, son producto de nuestras manera de interpretar y crear textos escritor, de vivir en un mundo de papel" (p.39)

Blanche-Benveniste: Lo hablado y lo escrito. (1998)

[Blanche-Benveniste, C. (1998). Lo oral y lo escrito.. En Estudios lingüísticos
sobre la relación entre oralidad y escritura (pp. 29-64). Barcelona: Gedisa]

La noción del habla (en oposición a lo escrito) se liga a los aspectos negativos y a los errores de la lengua. Blanche-Benveniste dirá que esto es un error, ya que esta disyuntiva entre lo oral y lo escrito no se resume solo en lo bien/mal dicho, a cómo se debe hablar o cómo se establecen correlatos entre ellos.

Los temas a tratar serán: cómo se percibe lo oral a través de las representaciones de lo escrito; ambigüedades típicas de lo oral y lo escrito; distintas planificaciones del discurso; problemas de transcribir lo oral a lo escrito.

Entre las conclusiones más importantes del capítulo se encuentra el hecho de que no hay una distribución equivalente entre estos dos planos: ambos responden a áreas completamente distintas, por ejemplo: lo oral se relaciona con la métrica y con la memoria, en cambio lo escrito responde a una introspección de nuestro lenguaje. De esta forma el objeto cambia a través de su contenido, por lo que hacer una transcripción simple en cuanto a apreciación de ella se torna imposible. Por ende, no es posible construir una oposición estable entre lo escrito y lo hablado.

Por otra parte, si es que se sitúa lo escrito y lo oral en un espectro lineal, se tiene que ambas están impregnadas de la otra, ya que lo escrito sobre todo está presente en lo oral, porque hay una tendencia a la forma gráfica de los enunciados. Si bien la escritura es incapaz de presentarlo todo, se utiliza como herramienta en lo oral, paradójicamente.

También se presenta que hay nociones que en lo oral parecen inestables, como palabras que fonéticamente son similares y es difícil su discriminación en ese plano. Se pone el ejemplo de los números en francés, en donde lo oral confunde y lo escrito distingue. Mas a medida que deslinda el tema se llega a la conclusión de que lo oral funciona bajo otra dinámica; se está más atento de lo que se quiere decir más que de lo que se dice en sí. Oposición to mean/to say operando.

De esto mismo se desprende que las operaciones cognitivas y los modos de producción en lo escrito y lo oral varían considerablemente: en lo oral se opera bajo la lógica de la acumulación paradigmática, en cambio en lo escrito, en lo sintagmático. Esto quiere decir que en el habla no hay una conciencia de linealidad y en lo escrito sí, considerando a este último como un producto acabado y no como un proceso como lo es lo oral por excelencia.

Hacia el final se enumeran las difcultades de la transcripción de lo oral, planteándose que la escritura no es un simple instrumento de transcripción de lo oral ya que hay una limitación de ella ante:

- Lo fónico

- Contextos, turnos y actos de habla

- Pausas o interrupciones

- Signos de puntuación y fenómenos ilocutivos

- Formas de palabras que se apartan de la norma

Además, hay una dificultad de oír la lengua hablada ya que plantea una complejización de la percepción e interpretación de ella.

Luego se hace una elección de convenciones de transcripción, donde me parece que lo más importante es el hecho de que se debe hacer una transcripción fonética y ortográfica simultáneos, planteando así que son dos planos paralelos que sí tienen relación entre sí pero son dos esferas que no son correlatos exactos y definidos. Ambas no son partes de un todo, sino que configuran un todo en sí individualmente, no se necesitan pero sí interactúan. Y ello es lo más importante del capítulo a mi parecer.